La diáspora haitiana puede contribuir al desarrollo nacional de múltiples maneras que van mucho más allá del envío de dinero a sus familiares. Su mayor potencial radica en la combinación de recursos financieros, conocimientos especializados, capacidades empresariales, redes internacionales, tecnologías y alianzas comunitarias para crear oportunidades económicas sostenibles en Haití.
El objetivo no es desalentar las remesas destinadas a la alimentación, la vivienda, la educación o la atención médica. Estas transferencias son esenciales. Por el contrario, se busca crear mecanismos adicionales y voluntarios mediante los cuales los miembros de la diáspora y las comunidades haitianas puedan asociarse para generar riqueza, crear empleos, reducir la pobreza y fortalecer la autonomía económica local.
Movilizar el ahorro voluntario y el capital de inversión mediante bonos dirigidos a la diáspora, participaciones en cooperativas, fondos de inversión comunitarios y asociaciones de capital, sujetos a una regulación adecuada y a mecanismos de protección de los inversionistas.
Movilizar a los profesionales haitianos residentes en el extranjero para apoyar la educación, la atención médica, la ingeniería, la agricultura, la tecnología, la estadística y la administración pública.
Crear y desarrollar empresas conjuntas con empresarios haitianos, cooperativas, agricultores y organizaciones juveniles, dando prioridad a la participación local en la propiedad de las empresas y a la distribución equitativa de los beneficios.
Facilitar el acceso a los mercados de exportación, compradores internacionales, universidades, instituciones de desarrollo, inversionistas y socios técnicos.
Apoyar proyectos diseñados y definidos a nivel local, garantizando que los residentes mantengan una participación efectiva en la toma de decisiones sobre las prioridades, la ejecución de los proyectos y los mecanismos de rendición de cuentas.
En el marco de la iniciativa de Grupos de Ayuda Mutua (GAM) de Reciprocitas, la participación de la diáspora podría adoptar diversas formas complementarias:
Para los participantes de los GAM, este enfoque podría fortalecer el modelo existente, basado en 20 horas semanales de participación en actividades productivas y 10 horas semanales de formación básica, manteniendo al mismo tiempo una distinción clara entre las transferencias condicionadas de protección social y los salarios derivados de una relación laboral.